sábado, 16 de marzo de 2013

Leucemia. Diagnóstico.

 -Historia médica y examen físico.
Si usted presenta cualquier signo o síntoma que sugiere que pudiese tener leucemia, su médico tomará sus antecedentes médicos completos para analizar los síntomas y los posibles factores de riesgo. También le harán preguntas sobre su salud general.

Un examen físico provee información sobre su estado de salud en general, los posibles signos de leucemia y otros problemas de salud. Durante el examen físico, su médico prestará especial atención a los ganglios linfáticos y a otras áreas del cuerpo que pudieran estar afectadas.

Si los síntomas y/o los resultados del examen físico sugieren que usted puede tener leucemia, el médico necesitará analizar muestras de sangre y de médula ósea para estar seguro de este diagnóstico. También se pueden tomar otras pruebas de tejidos y células para ayudar a guiar el tratamiento.

-Muestras de sangre.
Generalmente las muestras de sangre para las pruebas de detección de leucemia linfocítica crónica (CLL),  se toman de una vena del brazo.
 
-Muestras de médula ósea.
Las muestras de médula ósea se obtienen por aspiración y biopsia, dos pruebas que generalmente se hacen al mismo tiempo. Generalmente las muestras se toman de la parte posterior del hueso de la pelvis (cadera), aunque algunas veces se pueden tomar del esternón o de otros huesos.

-Biopsia de ganglios linfáticos.
En este procedimiento se extirpa un ganglio linfático completo a través de una incisión en la piel. Si el ganglio se encuentra cerca de la superficie de la piel, ésta es una operación sencilla que puede hacerse con anestesia local, pero si el ganglio se encuentra dentro del pecho o del abdomen, se usa anestesia general.
Este tipo de biopsia se usa frecuentemente para diagnosticar linfomas, pero raramente se usa en la leucemia. Se puede usar si un ganglio linfático ha crecido mucho y el médico desea saber si la leucemia ha cambiado (se ha transformado) en un linfoma más agresivo.

-Punción lumbar.
Este procedimiento se usa para buscar células leucémicas en el líquido cefalorraquídeo, que es el líquido que rodea el cerebro y la médula espinal. Ésta no es una prueba de rutina para los pacientes con leucemia. Sólo se hace cuando el médico sospecha que las células leucémicas se han propagado al cerebro o a la médula espinal (lo cual es raro), o si es posible que haya una infección en esas áreas.

-Recuento y examen de células sanguíneas.
En estas pruebas se determina el número de linfocitos en la sangre y su apariencia bajo el microscopio. Los pacientes con leucemia tienen demasiados de estos glóbulos blancos (linfocitosis). Con frecuencia el paciente también tiene muy pocos glóbulos rojos y plaquetas.

-Tomografía computarizada.
Esta prueba puede ayudar a decir si cualquiera de sus ganglios linfáticos u órganos están agrandados. Generalmente no se necesita para diagnosticar la leucemia, pero puede hacerse si su médico sospecha que la leucemia se está desarrollando en un órgano, como su bazo.

-Ecografía.
Se puede usar para observar los ganglios linfáticos cercanos a la superficie del cuerpo o para observar órganos agrandados dentro de su abdomen.

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